Todas las publicaciones de

admin

DATOS DE LA SENTENCIA

EL DENTISTA QUE PERMITE A UN AUXILIAR DE CLINICA HACER FUNCIONES DE UN HIGIENISTA DENTAL, ESTÁ COMETIENDO UN DELITO DE INTRUSISMO PROFESIONAL.

Con más frecuencia de lo deseable, ocurren casos en los que el odontólogo titular de una clínica dental promueve, conoce y/o consiente la realización de funciones legalmente atribuidas a un Higienista Dental por parte de quien carece de la titulación exigida para ello; y, conforme a la regulación del código penal, dicha actuación del odontólogo generará responsabilidad penal, como cooperador necesario de un delito de intrusismo profesional.

Las clínicas dentales y, en su caso, los dentistas y/o personas responsables de asignar tales tareas a personas que no cumplen los requisitos anteriores, deberían ser capaces de ver los riesgos innecesarios que asumen, tanto a nivel administrativo (sanciones por parte de la Administración), como civil (problemas de reclamaciones de responsabilidad civil), o social (mala publicidad, debida a la divulgación de las situaciones antedichas), e incluso como vemos en esta última sentencia el riesgo penal como autores de un delito de intrusismo profesional, si siguen permitiendo que, en sus clínicas, realicen las funciones de higienista dental, auxiliares o personas legalmente no aptas, con la única finalidad de obtener un ahorro en costes salariales, en vez de contratar a profesionales titulados y debidamente colegiados.

En relación con ello, el Juzgado de Instrucción nº 47 de Madrid, ha dictado una nueva Sentencia de intrusismo en el ámbito de la higiene dental, poniendo fin a un nuevo procedimiento iniciado por el Colegio Profesional de Higienistas Dentales de Madrid, al cual se adhirió el Ministerio Fiscal, finalizando con la condena de la acusada (A.B.C.)[1], como autora de un delito de intrusismo profesional, al ejercer como higienista dental sin la titulación correspondiente, además de la condena de la odontóloga y titular de la clínica (D.E.F.)[2], como cooperadora necesaria de un delito de intrusismo profesional.

En la citada Sentencia se declaran como hechos probados que … La acusada Doña A.B.C. había sido contratada por la también acusada Doña D.E.F., de profesión odontóloga y propietaria de la clínica, quien tenía pleno conocimiento de la ausencia del citado título y que encargaba a Doña A.B.C. la realización de las funciones descritasque, en el caso enjuiciado, consistieron en que la acusada Doña  A.B.C.( auxiliar) venía desarrollando funciones de higienista dental, …, en la Clínica”Z,” sita en Madrid, sin estar en posesión del correspondiente título de higienista dental (actual Ciclo Formativo de Grado Superior) y sin encontrarse colegiada en el Colegio Profesional de Higienistas Dentales de Madrid. Así en concreto, el día 5 de mayo de 2014 sobre las 10:40 horas, la acusada realizó una limpieza de boca a don G.H.I., en la citada clínica”.

En base a esos hechos probados, considera el Juzgado que la actuación de la odontóloga es constitutiva de un delito de intrusismo del artículo 403.1 del Código Penal, pues, conociendo la falta del título de higienista dental por parte de su empleada y, aun así, promoviendo la realización por ésta de funciones propias de dicha profesión, cooperó de forma necesaria a la comisión del delito.


[1]Las iniciales corresponden a un nombre ficticio

[2] Las iniciales corresponden a un nombre ficticio

En la citada Sentencia se declaran como hechos probados que … La acusada Doña A.B.C. había sido contratada por la también acusada Doña D.E.F., de profesión odontóloga y propietaria de la clínica, quien tenía pleno conocimiento de la ausencia del citado título y que encargaba a Doña A.B.C. la realización de las funciones descritasque, en el caso enjuiciado, consistieron en que la acusada Doña  A.B.C.( auxiliar) venía desarrollando funciones de higienista dental, …, en la Clínica”Z,” sita en Madrid, sin estar en posesión del correspondiente título de higienista dental (actual Ciclo Formativo de Grado Superior) y sin encontrarse colegiada en el Colegio Profesional de Higienistas Dentales de Madrid. Así en concreto, el día 5 de mayo de 2014 sobre las 10:40 horas, la acusada realizó una limpieza de boca a don G.H.I., en la citada clínica”.

En base a esos hechos probados, considera el Juzgado que la actuación de la odontóloga es constitutiva de un delito de intrusismo del artículo 403.1 del Código Penal, pues, conociendo la falta del título de higienista dental por parte de su empleada y, aun así, promoviendo la realización por ésta de funciones propias de dicha profesión, cooperó de forma necesaria a la comisión del delito.

CESAR DIAZ-TOLEDO PIZARRO

ABOGADO

DELYSER ABOGADOS

AREA DENTAL

INTRUSISMO PROFESIONAL

LA REALIZACIÓN DE FUNCIONES ATRIBUIDAS LEGALMENTE A UN HIGIENISTA DENTAL POR PARTE DE LOS AUXILIARES EN LAS CLÍNICAS DENTALES, SUPONE UN DELITO DE INTRUSISMO PROFESIONAL.

Y así lo viene reconociendo la jurisprudencia. En concreto, el Juzgado de Instrucción nº 18 de Madrid, que ha dictado una nueva sentencia de intrusismo, en el ámbito de la higiene dental, poniendo fin al procedimiento iniciado por el Colegio Profesional de Higienistas Dentales de Madrid, al cual se adhirió el Ministerio Fiscal, y que ha finalizado con la condena de la acusada (S.S.M.), como autora de un delito de INTRUSISMO PROFESIONAL, al ejercer como higienista dental sin la titulación correspondiente. 

En la citada Sentencia se declaran, como hechos probados, que la acusada “… venía ejerciendo como higienista dental en la Clínica… situada en la calle (…) de Madrid, careciendo del título oficial que le habilitase para ello y se atribuía públicamente la cualidad profesional de higienista …”, dado que aparecía en la web y redes sociales de la clínica como “… higienista dental …”.

En base a esos hechos probados, considera el Juzgado que dicha actuación es constitutiva de un delito de intrusismo, del artículo 403.2 del Código Penal, reconociendo por tanto que para el ejercicio de la profesión de Higienista Dental es necesario la posesión del correspondiente título y agravándose la pena al presentarse de cara al público como higienista dental, cuando realmente carece de tal condición al no haber obtenido la titulación legalmente requerida para el ejercicio de la profesión, lo que supone un agravamiento de la pena impuesta, en este caso de 4 meses de prisión, así como el pago de las costas procesales causadas.

Una vez más se acredita judicialmente que el ejercicio de la profesión de higienista dental sólo puede desarrollarse con la previa obtención del título previsto en la legislación vigente pues, en caso contrario, tal actuación conlleva consecuencias penales para quien las realice sin dicha titulación.

CESAR DIAZ-TOLEDO PIZARRO

ABOGADO

DELYSER ABOGADOS

AREA DENTAL

LA FIGURA DEL HIGIENISTA DENTAL

“A veces uno realiza un hallazgo cuando no lo está buscando.”

Sir Alexander Fleming

¿Qué hace un higienista dental? Desgraciadamente esta pregunta sigue llegando hasta nuestros oídos porque la figura del Higienista Dental, no se ha trasladado suficientemente a la población y no se está informando del gran potencial que estos profesionales sanitarios pueden aportar a la sociedad.

Permítanme hacer un breve resumen de su historia y de sus posibilidades.  Esta importante figura del área de la prevención en la salud bucodental, tiene sus orígenes en 1986. En aquellos años, los índices de profesionales dentales, en relación con la población, colocaban a España en uno de los lugares más bajos de los países comunitarios.

Por ello, uno de los principales problemas del legislador español a la hora de iniciar la reestructuración y mejora en materia de salud dental, era cubrir el déficit de profesionales dentales existentes. Así, el primer paso necesario fue crear un nuevo grupo de profesionales sanitarios, concretamente higienistas dentales y odontólogos, diferenciándose los higienistas de los existentes, en aquel momento, “auxiliares de clínica” y los segundos, de los médicos estomatólogos.

Así es como, en 1986, nace esta profesión de “Higienista Dental” con la finalidad de hacer posible y más efectiva la atención, en materia de salud dental, a la población española.

Consecuencia inmediata de la creación de los Higienistas Dentales y su incorporación a la actividad preventiva y asistencial, tanto en la sanidad pública como privada, fue la mejora significativa de los índices de salud de la población española adquiriendo así mayor importancia la figura del Higienista Dental en los equipos multidisciplinares de salud oral.

De igual manera, la constante evolución de estos profesionales ha provocado que las principales sociedades científicas de la odontología, hayan incorporado a los Higienistas Dentales como expertos y conferenciantes en sus cursos y congresos de formación continuada.

En paralelo a esa realidad la evolución de la sanidad nos demuestra que ésta va más deprisa que las normas y las políticas educativas y profesionales y para ello basta observar los avances técnicos sanitarios para comprobar cómo, en este siglo XXI, funciones tradicionalmente realizadas por un facultativo, son ahora compartidas, por éstos con otros colaboradores, apoyándose en la aparatología digital o en la inteligencia artificial. Y el sector sanitario no ha sido una excepción, ya que en él se produce constantemente evolución y novedades, tanto a nivel tecnológico como de aparición de nuevas técnicas y tratamientos, de manera que, al igual que en el resto de las profesiones, la práctica real y diaria del Higienista, ha desbordado la redacción inicial de su normativa.

Y en esa línea, las autoridades educativas conscientes de esta evolución, modificaron ya en 1995 y, posteriormente en 2014, el perfil profesional y currículo formativo del higienista dental, fijando el nuevo título de Técnico Superior en Higiene Bucodental (R.D. 769/2014 de 12 de septiembre) ampliándose las horas de formación, y las materias de sus módulos profesionales, dotando así a estos profesionales de una mayor formación teórica y práctica para que “como miembros de un equipo de salud bucodental, y en colaboración con el odontólogo o médico estomatólogo, sean conjuntamente más eficaces en la promoción de la salud bucodental de las personas y de la comunidad cobertura formativa”.

En la actualidad, la obtención de esta titulación oficial y su ejercicio profesional requiere estar en posesión del título académico de Formación Profesional de Grado Superior, de esta rama sanitaria, con una formación de 2.000 horas, equivalentes a 120 créditos ECTS.

Sintetizando los principales aspectos de estos profesionales podemos destacar:

  1. La actividad del Higienista Dental se enmarca en tres áreas:
  1. La actividad en la promoción de la salud y en la educación sanitaria bucodental.
  2. La actividad en los estudios epidemiológicos.
  3. La actividad en el área técnico-asistencial, como Ayudantes y Colaboradores de los odontólogos y facultativos médicos
  1. Dicha actividad profesional puede realizarla tanto en el ámbito de la sanidad pública como en la sanidad privada.
  1. El Higienista Dental es un profesional sanitario, cuya figura, junto con la de otros profesionales sanitarios, se ha recogido expresamente por la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias (Art. 2 de la Ley 44/2003 de 21 de noviembre).
  1. Todos los higienistas dentales, cuando ejerzan en el ámbito de la sanidad privada están obligados a tener suscrita una póliza de responsabilidad civil personal, que garantice y cubra las indemnizaciones que se puedan derivar de un eventual daño a las personas con ocasión de de la prestación de sus servicios. (art.  46 Ley 44/2003)
  1. Los Centros Sanitarios, que presten servicios a través de Higienistas Dentales, deberán mantener actualizado un registro de acceso público, en el que deberá constar el nombre, titulación y funciones del Higienista Dental.
  1. El Higienista Dental, tiene la obligación de exhibir, en un lugar visible de su indumentaria la identificación personal que le acredite como Higienista Dental.
  1. Las personas que ejerzan actividades de higienista dental sin la titulación legal correspondiente estarán incurriendo en un delito de intrusismo profesional, contemplado en el Código Penal.

Estos son los aspectos fundamentales de estos profesionales sanitarios que desde 1986 irrumpieron en nuestras vidas, están presentes en los centros de Atención Primaria y en clínicas dentales y nos ayudan a tener, cada día, una salud bucodental más sana.

A VUELTAS CON LOS PLAZOS EN LAS CLINICAS DENTALES

Dos de las preguntas legales que más frecuentemente realizan las clínicas dentales tienen que ver con los plazos:

¿QUÉ PLAZO TIENE EL PACIENTE PARA RECLAMAR? y

¿CUÁNTO TIEMPO TENGO QUE CUSTODIAR LA HISTORIA CLÍNICA?

Respecto a la primera cuestión, los “plazos de reclamación del paciente”, como suele ocurrir en el Derecho, no hay una respuesta única; depende.

Depende, en primer lugar, de a quien se vaya a reclamar. Si el paciente va a reclamar a la clínica dental, el plazo dependerá a su vez, de cuando se haya acabado el tratamiento:

  • Tratamiento finalizado antes del 7/10/2000: Ya no puede reclamar.
  • Tratamiento finalizado entre el 7/10/2000 y 7/10/2005: El paciente tendrá 15 años desde la finalización del tratamiento para reclamar.
  • Tratamiento finalizado entre el 7/10/2005 y 7/10/2015: Podrá reclamar, con independencia del tiempo que transcurra, hasta el 7/10/2020.
  • Tratamiento finalizado después de 7/10/15: El plazo de reclamación es de 5 años desde la finalización del tratamiento.

La responsable de semejante galimatías fue la reforma legislativa que, en el año 2015, redujo el plazo de reclamación del paciente de 15 a 5 años -plazo en vigor- incorporando un periodo transitorio para evitar la aplicación retroactiva de la norma.

A esto hay que añadir, además, que el paciente no sólo puede reclamar a la clínica dental, también puede reclamar al profesional sanitario que le ha tratado y que está al servicio de la clínica. En este caso, el plazo de reclamación se reduce y simplifica: 1 año.

En segundo lugar, y en cuanto al “plazo de custodia de la historia clínica”, nuevamente hay que distinguir entre el plazo que la ley exige y el plazo que los abogados recomendamos.

El artículo 17 de la Ley 41/02 de Autonomía del Paciente exige que las historias clínicas se custodien un mínimo de 5 años. Se exceptúan los datos relacionados con el nacimiento del paciente (incluidos resultados de pruebas biométricas, médicas o analíticas) que resulten necesarias para determinar el vínculo de filiación con la madre, que no se destruyen. Hay que tener en cuenta también que, algunas Comunidades Autónomas han ampliado el plazo en algunos supuestos, como por ejemplo Galicia (indefinidamente), Cantabria (15 años) o Cataluña (15 años).

Los anteriores plazos son plazos mínimos exigidos legalmente, sin embargo, nuestra recomendación tiene que ser diferente.

Cuando un paciente reclama, la prueba esencial del proceso, que determinará en la gran mayoría de los casos si los profesionales sanitarios han actuado correctamente o no, es la historia clínica.

Como hemos visto al principio, los plazos de reclamación del paciente oscilan, según los supuestos, entre 1 y 15 años, por lo que resulta ilógico que se custodie una historia clínica los 5 años que exige la Ley de Autonomía del Paciente, si nos encontramos ante un plazo de reclamación superior ya que, en este caso, privaríamos al profesional sanitario de la mejor prueba para defender su trabajo.

Por ello, la recomendación es custodiar las historias clínicas el mismo plazo que el paciente tenga para reclamar, que aunque actualmente coincidan en 5 años, en tratamientos finalizados con anterioridad a octubre de 2015, pueden diferir notablemente.

¿Quién dijo que el Derecho era fácil?

ALMUDENA RODRÍGUEZ

ABOGADA

CONSEGUIR EL COBRO DE LOS TRABAJOS

(TRABAJAMOS, PERO ¿COBRAMOS?)

En muchas ocasiones para los profesionales el problema no es la falta trabajo sino conseguir cobrar esos trabajos. Determinadas cosas son prescindibles, sin embargo la salud bucal, en su vertiente curativa al menos, no lo es, y por ello,  los pacientes seguirán acudiendo a las clínicas para solucionar sus problemas de salud. El problema llegará después cuando no puedan, o no quieran pagar.

                Por ello hay que adoptar determinadas cautelas que permitan al profesional cobrar los trabajos realizados, y si por la resistencia del deudor es necesario acudir a los tribunales, que al menos se haga con garantías.

                El problema más común que se sigue planteando a la hora de reclamar una deuda en este sector es la falta de presupuesto. Que los pacientes sean conocidos o habituales, que a priori no se puedan concretar siempre los trabajos a realizar, o simplemente la costumbre y la buena fe depositada en los pacientes, hacen que en ocasiones no exista presupuesto,  que sea verbal, o que paciente no haya firmado el ejemplar de la clínica dando su conformidad al mismo.

                En este punto hay que concienciarse de que cuando se atiende a un paciente se establece con él una relación contractual, por lo que es importante dejar constancia escrita de los términos de esa relación y de la conformidad del paciente con ella. Actualmente en todos los servicios que contratamos nos hacen firmar contratos (luz, agua, móvil, etc), entonces si nosotros accedemos a firmar todos esos contratos ¿porqué no documentar la relación contractual con nuestros pacientes?.

                El presupuesto debe presentarse al paciente como un garantía para él, para que de forma anticipada, sepa el trabajo que se le va a realizar y el coste que va a tener, y así, pueda decidir libremente sobre el mismo antes de iniciarlo.

                En muchos casos, inicialmente no se podrán concretar todos los trabajos, por ello  habrá que realizar un primer presupuesto, con las salvedades necesarias, y si es necesario, después habrá que ajustarlo ampliándolo o complementando lo que fuera necesario. Lo importante es que al final el paciente haya dado su conformidad a todos los trabajos realizados y a su coste.

                Si hay que reclamar la deuda, judicial o extrajudicialmente, nos corresponde acreditar la existencia de la deuda, y llegados a la fase judicial, la testifical de los empleados o la declaración del representante legal de la clínica no siempre es suficiente, por eso hay que poder acreditar documentalmente la relación contractual con el paciente y los términos en que se contrató, principalmente los económicos y el presupuesto aceptado, junto con la factura que debe emitirse al finalizar el tratamiento, serán los documentos idóneos para ello.

                Otra cuestión a valorar es que aun aceptando por escrito el presupuesto, las dificultades económicas del paciente pueden impedir cobrar el tratamiento, por ello una opción recomendable es fraccionar el pago firmando un reconocimiento de deuda que lo recoja. Pactarlo verbalmente no es aconsejable, porque puede tener poco éxito, pero si se documenta el paciente es consciente de la existencia de la deuda y su cuantía lo que facilitará el cobro, además de servirnos como una prueba adicional a la hora de reclamar judicialmente.

                También hay que tener en cuenta el corto plazo de prescripción para reclamar la deuda a los pacientes, que es de tres años, salvo que por reclamación fehaciente se haya interrumpido. Por ello, las reclamaciones correctamente realizadas vía burofax nos serán de mucha utilidad, ya que servirán de reclamación extrajudicial, permitirán la interrupción del plazo para reclamar y fijarán el inicio del devengo de intereses de la deuda.

                En definitiva, que conviene documentar nuestra relación clínica y económica con los pacientes, ya que ello reducirá las posibilidades de tener pacientes morosos, y de tenerlos, nos permitirá reclamar judicialmente la deuda con garantías, para que al menos el trabajo con esos pacientes no nos cueste dinero.

¿Es necesaria la presencia física del dentista, en el gabinete, para que el higienista pueda realizar sus funciones?

Es ésta una pregunta habitual, en la práctica diaria de las clínicas y hace referencia a la autonomía del Higienista Dental en el desarrollo de su trabajo asistencial en clínica.

La respuesta a ésta pregunta trae, igualmente, causa en la interpretación integradora de nuestras normas y de la jurisprudencia.

Hay que señalar que trabajar como “ayudante” y “colaborador” del dentista debe interpretarse en el sentido de que los trabajos a realizar por el higienista deben estar realizados bajo el conocimiento y la dirección sanitaria del facultativo.

Inherente a este modelo, es importante señalar que para que esto se pueda realizar con total garantía:

  1. siempre deberá quedar reseñada dicho “diagnóstico” y “tratamiento” a seguir en la correspondiente historia clínica del paciente,
  2. siempre habrán de realizarse, exclusivamente aquellas funciones que hayan sido objeto de prescripción facultativa , debiendo el higienista dental ( como profesional sanitario) recoger su actuación en la historia clínica del paciente.

Ejemplo: diagnosticada la conveniencia de realizar una limpieza dental, se consignará el diagnóstico por el facultativo y la ejecución de la actuación por el higienista dental, observado lo anterior, no será necesaria la presencia constante del dentista en la clínica, para la ejecución de esas actuaciones, si bien no cabe autonomía para que el higienista dental pueda decidir o ejecutar algo distinto.

DELYSER ABOGADOS

AREA DENTAL

DENTISTAS BUENOS

“En tiempos de oscuridad siempre hubo hombres buenos que lucharon por traer las luces y el progreso. Y no faltaron quienes intentaban impedirlo”

Arturo Pérez-Reverte. Hombres buenos

Sorprende, y preocupa, las actuaciones de algunos miembros del Consejo General de Dentistas contra sus propios compañeros de profesión. A la vista de la reciente campaña, desatada contra la figura del higienista dental y sus instituciones, por parte de algunos dentistas, me parece estar retrocediendo más de treinta años en la historia de la salud dental en España. Me refiero a los tiempos anteriores a 1986, año en el que se aprobó la Ley 10/1986 que creó la figura del odontólogo y la del higienista dental.

Una Ley que vino a dar respuesta a la necesidad de la sociedad española de elevar la calidad de su salud dental y que daba carta de naturaleza a ese equipo multidisciplinar de trabajo que iban a representar dentistas e higienistas y que tan buenos resultados le está ofreciendo a la odontología comunitaria y a las clínicas privadas, al convertirse el higienista dental en el mejor AYUDANTE Y COLABORADOR (como señala la Ley) del dentista.

Llevo más de 35 años vinculado al sector dental, y he visto como, desde antaño, la colaboración dentista-higienista hacía mejorar la salud del paciente y la rentabilidad de las clínicas, sin embargo, hace pocos días, una dentista me comentaba con tristeza que, a la vista de esta repentina campaña desde un sector de dentistas, “no va a merecer la pena contratar a higienistas dentales si sólo iban a poder hacer limpiezas, porque el Consejo de Dentistas decía que no podían seguir ayudando y colaborando en las funciones que habitual e históricamente han venido desarrollando”.

Lógicamente, le explique que estuviera tranquila, que sus higienistas podían seguir trabajando con ella como habitualmente venían haciéndolo, es decir, mediante el diagnóstico previo del dentista, la actuación del higienista, las anotaciones correspondientes en la historia clínica, por parte de ambos profesionales sanitarios y, por supuesto, que siguieran siendo respetuosos con las restricciones que, expresamente están fijadas en la norma, como la prescripción, la aplicación de anestésicos, etc…

Esta reciente campaña, del actual Consejo de Dentistas, de miras personalistas e interesadas y con una interpretación arcaica y desfasada de las normas, no sólo está provocando retroceder, cuarenta años en la evolución del sector dental sino que estaría destruyendo la profesión de higienista dental que, en 1986, nació para mejorar la salud de la población, que es una profesión sanitaria muy bien acogida por los pacientes y que presta una ayuda inestimable a todos los dentistas que, de forma correcta, ejercen su profesión de manera multidisciplinar con los higienistas dentales.

Con esta “desaforada campaña”, mediante artículos y cartas intimidatorias a dentistas  el Consejo está tratando de eliminar la profesión de Higienista Dental o, en el mejor de los casos,  limitarla a aplicar flúor o a hacer limpiezas de boca,…. pero para ese viaje no hacía falta alforjas. Para ese viaje el legislador sanitario y académico no habría creado su Ley ni su actual currículo formativo, con 2.000 horas de formación y 120 créditos ECTs.

Afortunadamente sólo es un sector de dentistas quienes así piensan, pero nos abrimos camino dentro del siglo XXI, se avecinan tiempos de constantes mejoras tecnológicas y nuevos escenarios clínicos donde los equipos multidisciplinares de profesionales sanitarios trabajarán de forma coordinada; donde dentistas e higienistas seguirán colaborando en la mejora de la salud y serán tiempos donde siempre habrá dentistas buenos que luchen por traer las luces y el progreso.

José Luis Gómez Gómez.

Abogado